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Buffett aplicando el círculo de competencia en 1999

Exemplum docet, dicen en latín. Una cosa es predicar y otra predicar con el ejemplo. Corría 1999, un año en el que las empresas de tecnología disfrutaban un boom importante, mientras que las empresas tradicionales, como Coca-Cola, entre otras, sufrían el desprecio de los inversionistas. Tanto llamó la atención el mal comportamiento de Berkshire Hathaway, que varios managers y editorialistas pensaban que Buffett y su estilo de inversión estaban acabados. (Aquí hay un ejemplo, Barron’s con el artículo What’s wrong, Warren?). Todos conocemos el desenlace, la burbuja estalló y Berkshire salió avante. Escribir de esto ahora parece lógico, pero apegarse a una estrategia de inversión cuando todo parece ir en nuestra contra y el mercado nos da la espalda requiere mucho control emocional. Esto es lo que escribió Buffett a sus inversionistas en 1999.

“Hemos realizado pocos cambios a nuestro portafolio en 1999. Como he mencionado anteriormente, varias de las compañías en las que tenemos inversiones grandes han tenido resultados decepcionantes este último año. Sin embargo, creemos que estas empresas poseen ventajas competitivas importantes que perdurarán en el tiempo. Este atributo, que permite buenos resultados en el largo plazo, es uno que Charlie y yo creemos podemos identificar en ocasiones. Más frecuentemente, sin embargo, no podemos – al menos no con un grado importante de convicción. Esto explica, por cierto, por qué no invertimos en las empresas de tecnología, a pesar de que tenemos la visión general de que nuestra sociedad será transformada por sus productos y servicios. Nuestro problema – que no podemos resolver a través del estudio- es que no tenemos idea sobre qué participantes en el campo de la tecnología poseen una verdadera y sostenible ventaja competitiva.

Nuestra falta de ideas en tecnología, debemos añadir, no nos preocupa. Después de todo, existen muchas áreas de negocio en las que Charlie y yo no somos expertos para asignar capital. Por ejemplo, no añadimos nada a la mesa cuando se trata de evaluar patentes, procesos de manufactura o prospectos geológicos. Así que simplemente no emitimos juicios en esos campos.

Si tenemos una fortaleza, es en identificar cuando estamos operando dentro de nuestro círculo de competencia y cuando nos estamos acercando al perímetro. Predecir las economías de largo plazo de los negocios que operan en industrias de mucho cambio está simplemente fuera de nuestro perímetro. Si otros presumen tener habilidad predictiva en estas industrias – y parecen tener esta habilidad validada por el mercado – ni envidiamos ni los imitamos. En lugar de esto, nos adherimos a lo que entendemos. Si nos apartamos, lo habremos hecho sin darnos cuenta, no porque no porque nos impacientamos y sustituimos la esperanza por el uso de la razón. Afortunadamente, es casi un hecho que habrán oportunidades de tiempo en tiempo para que Berkshire obtenga buenos resultados dentro del círculo que demarcamos.

Hoy en día, los precios de los buenos negocios de los que somos dueños simplemente no son tan atractivos. En otras palabras, nos sentimos mucho mejor sobre los negocios que sobre sus acciones en el mercado. Es por eso que no hemos incrementado nuestras posiciones actuales. Sin embargo, no hemos reducido nuestro portafolio en algún modo considerable: Si la elección es entre un negocio cuestionable a un precio cómodo o un negocio cómodo a un precio cuestionable, preferimos por mucho la última opción. Lo que realmente capta nuestra atención, sin embargo, es un negocio cómodo a un precio cómodo.”

Buffett nos deja ver la importancia de apegarse a una estrategia cuando el mercado parece decirnos que estamos equivocados. Además de esto, es de suma importancia no precipitarnos y perseguir al mercado. Como menciona Buffett, el mercado siempre ofrecerá oportunidades, pero para aprovecharlas se necesita mucha paciencia y control emocional. Bien menciona Munger que la envidia (el no soportar que alguien esté ganando dinero en el mercado mientras uno tiene poco rendimiento) es el único pecado que no genera diversión alguna. La visión de largo plazo, la paciencia, la disciplina, y sobretodo, el control emocional, generan ventajas muy importantes sobre la competencia y permiten multiplicar el capital.

Brian Flores

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