¿Cuánto debes ahorrar para tu retiro?

Todos queremos una vejez digna. Sin embargo, vivimos en la época de la inmediatez, y nos olvidamos del largo plazo.

Además vemos la vejez como algo lejano. ¿Qué tal si en lugar de ver el final del camino vemos cada uno de los pasos que nos permiten llegar ahí? La intención de esta herramienta que puedes descargar es darte una idea aproximada de lo que debes aportar al año y mensualmente para lograr tu meta en el retiro.

La idea es muy sencilla y las instrucciones son relativamente pocas:

  1. En la primera sección pon tu edad actual y la edad que tendrás cuando te retires
  2. En la segunda parte, modifica la celda azul, en la cual puedes elegir tu perfil de inversionista. Los perfiles son rendimientos promedio y aproximados sobre lo que han obtenido a través de los años.
  3. Modifica las celdas naranjas: que indican cuánto quieres obtener mensualmente y por cuántos años después de retirarte. Sé honesto y piensa en grande, ¿O apoco es suficiente solo sobrevivir después de toda una vida de esfuerzos?
  4. Tu resultado está en la celda verde: Indica cuánto debes aportar de forma mensual y anual para lograr tu meta.

Con esto en mente, es mucho más fácil saber qué tan bien vas en tu camino a una vejez digna. Recuerda, nuestra calidad de vida es responsabilidad NUESTRA, ni del gobierno, ni del trabajo, ni de nadie más. ¿Cómo vas?

Notas: Este cálculo es muy sencillo y funciona con varios supuestos. Entre ellos están que no hay retiros previos, que los rendimientos son constantes, que no hay aportaciones extras ni anticipos. También para simplicidad no se incluyen costos de administración de cuenta.

La herramienta se ve así y la puedes descargar en el link que viene en la parte superior del post.

Guía para calcular el rendimiento de tus inversiones

En las finanzas 2 cosas definen a los activos para invertir: riesgo y rendimiento. Hoy te voy a platicar del rendimiento, que es como la tierra prometida, aquello que todos buscan y lo que todo asesor promete.  (Ignoremos por hoy al riesgo)

Existen 2 tipos de rendimiento, el primero puede provenir de flujos de dinero periódicos, ya sea con dividendos o intereses, como los bonos. El segundo, es el que nos da un cambio en precio de nuestro activo, que puede darnos pérdida (depreciación) o ganancia (apreciación). Cada instrumento es diferente, y por lo tanto, su forma de calcular el rendimiento. Aquí los principales:

  • Rendimiento del periodo de tenencia (o Holding Period Return)

Este es el tipo de rendimiento básico que recibes por mantener tu activo determinado tiempo. Digamos que tenemos una acción y la compramos en $100. Al término de un año vale $110 y nos da un dividendo de $2. El rendimiento se calcula de la siguiente forma:

En donde P1 es el precio en el tiempo en el que se realiza el cálculo y P0 el precio al que se compró la acción. D1 es el dividendo que se recibe al término del periodo.

Si no tienes dividendo, entonces la primera parte basta para calcular el rendimiento. De seguro se te hace conocido, porque es simplemente el cambio porcentual en precio.

  • Promedio aritmético

Cuando tienes activos en diferente periodos (por ejemplo: una acción durante 3 años) es necesario agregarlos y dividirlos para tener una medida que sirva de comparación. Este se obtiene simplemente:

R corresponde a los rendimientos de cada periodo. Por ejemplo: (8% + 10%) / 2 = 9% en promedio

  • Promedio geométrico

El promedio aritmético nos dice el rendimiento promedio que obtienen una unidad al principio de cada periodo. El cálculo asume que la cantidad que se invierte al principio de cada periodo es la misma, como se calcula el interés simple. Sin embargo, como la base sobre la que calculamos es diferente cada periodo (lo que ganas en un año se reinvierte) necesitamos utilizar una medida que asuma esa reinversión en el cálculo. Esto es lo que se obtiene en las estrategias “buy and hold”.

  •  Rendimiento ponderado al valor monetario o Money-Weighted return

Todas las anteriores no toman en cuenta que la cantidad de dinero se invierte en diferente periodos. Por ejemplo, no siempre se invierte en enero o a fin de mes.  Además es útil para instrumentos como bonos con cupones o acciones con dividendos. Una forma de calcular el rendimiento que obtenemos por este tipo de inversiones se parece mucho a calcular la tasa interna de retorno o internal rate of return en inglés.

Las cantidades que invertimos se consideran flujos negativos (outflows) y lo recibido o retirado es flujo positivo (inflow). Esta es la fórmula:

Un ejemplo: Digamos que hoy invierto $100, luego en un mes invierto otros $950. Recibo unos dividendos de $350 en el segundo año. Después de otro año retiro todo y me llevo $1270 finales. El orden para calcular sería:

CF0 = -100

CF1 = -950

CF2 = 350

CF3 = 1270

Substituyendo esto en Excel o tu calculadora financiera, IRR o TIR en español verás que el rendimiento es 26.11% anual.

Ahora si, después de dominar estas, estamos listos para calcular rendimientos sin preocupaciones 🙂

¡Felicidades por aumentar tu conocimiento financiero!

¿Cuál será el mejor camino? (Para hacer crecer tu dinero)

Esta interrogante se la hace Fernando Delgadillo en la canción “Carta a Francia” y se complementa a sí mismo:

¿Cuál será el mejor camino?

Todos dicen: “Este sí te va a llevar”

 

Pensando un poco en esto, me he dado cuenta que para hacer crecer tu dinero, muchas personas te van a decir por donde, que pruebes esto o lo otro, con la promesa de grandes rendimientos.

Por eso te invito a que formes tu propia filosofía de inversión. Con los siguientes lineamientos la gente podrá decirte y ofrecerte, pero tu camino ya lo habrás trazado a tu gusto.

Encuentra tu talento

La verdad es que no todos invertimos en lo mismo. No solo hay acciones, hay franquicias, negocios propios, arrendamientos, bienes raíces, en fin, antes de zarpar a la aventura visualízate en cada forma de inversión de la que tengas conocimiento. ¿En cuál te ves más cómodo? ¿En cuál te ves sobresaliendo? Una vez que te visualizas, hay que poner manos a la obra. Infórmate, lee, pregunta, y el camino empezará a abrirse. Como diría Paulo Coelho:  “Cuando alguien quiere algo, todo el universo conspira para ayudar a esa persona a obtenerlo”

La clave está en preguntarte a ti mismo, porque si le preguntas a los demás (asesores, brokers, y demás), la respuesta no siempre funciona para ti, sino para los demás. Recuerda: “Para aquél con un martillo, todo parece un clavo.”

Ni mucho ni poco. Solo la cantidad necesaria.

Aquí va la realidad: no necesitas tener un Phd en Finanzas para obtener rendimientos sobresalientes. De hecho, varios fondos formados por matemáticos y la crème de la crème han quebrado. Lo que si necesitas es interesarte por la información de  tu vehículo de inversión:

Lo más importante:

  • Comisiones de entrada y salida
  • Saldos mínimos
  • Costos anuales
  • Rendimiento histórico (mínimo 5 años)
  • Opiniones y reseñas al respecto
  • Seriedad de la entidad financiera
  • Impuestos
  • ¿Cómo vas a medir la rentabilidad? (Tasa de retorno, valor presente, etc.)
  • Cobertura de inversión (por el IPAB en México)
  • Insistencia de los asesores (¿Están desesperados?)

¿Tú qué opinas?

Esta parece una pregunta sencilla pero tiene su trasfondo. A veces escuchamos más lo que los demás opinan de nosotros que a nuestros deseos. No podemos evitar que las personas tengan un criterio u opinión de nosotros, pero si es nuestra responsabilidad que nos afecte o no. Medirse por los estándares de los demás y no los tuyos solo genera 2 cosas: frustración y cansancio. La forma más inteligente de lidiar con esto es: ser estricto CONTIGO mismo, y exigirte, de acuerdo a tus parámetros, y nada más. Tén fe y las cosas se irán dando.

PD: Este es el post #100 del blog. Un agradecimiento a ti que lo lees por tu interés en mejorar y por recomendarlo siempre. Espero este sea solo el comienzo.

Sobre invertir en oro y plata

Todo comenzó platicando con un gran amigo discutiendo sobre el entorno global. Mi amigo invertía en una distribuidora de fondos y aunque esperó casi 2 años, acabó perdiendo casi 5,000 pesos entre comisiones, cuotas de salida y trámites. Algo frustrado, empezamos a platicar sobre en dónde invertir.

El planteamiento iba algo así: El mundo del dinero fíat tiene que reestructurarse de alguna manera. No hablo de una catástrofe, ni que el mundo se vaya a acabar, pero los países no pueden seguir manteniendo el valor de sus monedas por su (vieja y dañada) reputación. Hablo de potencias como Estados Unidos, Japón, Grecia, Italia, Francia.

Recuerdo una frase de Ben Graham: “El mercado se comporta en el corto plazo como una máquina de votos, pero en el largo plazo es una báscula.” En pocas palabras, mientras se siga con este ciclo, el mercado llegará (como siempre llega) a rendir cuentas, y las tasas de bonos empezarán a subir y entonces se pondrá interesante la situación.

Sin embargo, sin intención de asustar a mi amigo, le dije que como siempre, las oportunidades están ahí para el que las sabe identificar. No siempre vamos a contar con escenarios económicos favorables, pero se puede trabajar con lo que hay.

Para el inversionista que busca algo atractivo, veo 2 opciones claras además de comprar bonos.

1 – El mercado accionario

El mercado accionario no es para todos. Requiere de una combinación de temple, paciencia y confianza que no todos tienen. Mientras escribo el IPyC en México toca máximo histórico en 40,045 unidades. ¿Dará más de eso en el año? Eso no lo sabemos, pero pensar en 1,000 – 2,000 unidades más para diciembre es pecar de optimista, aunque nada despreciable.

 

2 – Los metales físicos

Lo voy a confesar, como financiero soy (¿o era?) escéptico a los metales. En la universidad poco tocamos el tema y siendo realistas, son pocos los analistas que los consideran. Pero un día, recordé que en una premiación hace 8 o 9 años nos dieron onzas de plata. Recuerdo que me burlaba porque valían 70 pesos. ¿Y eso de qué me sirve? Hoy andan en $435.

Entonces ya me entró la curiosidad en forma, busqué los precios históricos y encontré que en promedio anual, la plata gana en México el 64% y el oro 43%. Son activos muy volátiles, de eso no queda la menor duda, con volatilidades por encima de sus rendimientos.

Busqué en libros y me encontré con que protegen de forma eficiente contra la inflación, son bastante líquidos (se venden y compran fácil) y los puedes almacenar en tu casa y se aprecian mientras más se endeudan los gobiernos.

 

Como nada es de a gratis, te hago las mismas recomendaciones que a mi amigo:

  • No esperes hacerte rico de la noche a la mañana (con ningún instrumento, pero con metales menos) Si vas a comprar, asegúrate de tenerlos por un buen tiempo: mínimo 3 o 5 años. La montaña rusa de precios está muy buena, asegúrate de tener la “estatura” correcta para subir.
  • Compra de a poco, no hay que ser rancheros. Tampoco se trata de hipotecar la casa y comprar todo el oro y plata que puedas. Poco a poco, mes a mes, como parte de una estrategia completa de inversión, que incluya acciones, bonos y dinero físico (el famoso guardadito).
  • Busca buenos distribuidores. En internet existen varios vendedores que compran y venden con un diferencial bárbaro. No aceptes esto, busca precios justos. Banco Azteca y Oro y Plata de México te pueden ayudar.
  • Diversifica: Ya lo mencioné pero es importante: NO pongas todo tu dinero en una canasta. Estos activos son buenos refugios en tiempos de incertidumbre (como ahora) pero su riesgo y volatilidades te pueden marear y hasta asustar. Recuerda: prepárate para lo peor, espera lo mejor. Un 10 o 20% del total de un portafolio en metales me parece lo más sensato.
  • ¿Es para ti? No por que a mi amigo y a mi, o al mejor analista del mundo le parezca una inversión correcta, significa que lo sea. Nada como preguntarte cuáles son TUS metas, y sobre ellas trabajar. Lo que te permita llegar a ellas, de manera cómoda, es el mejor camino.