Más siempre es más

Ir de compras puede ser toda una experiencia reveladora cuando ponemos atención. Las tiendas buscan atraer clientes y lo logran a veces, jugando un poco con nuestra percepción.

El año pasado, ya te platiqué del viejo truco de la tienda departamental. Este año, le toca el turno a un pequeño truco, diferente, que hace que gastes un poco más de lo planeado.

Las promociones “por cantidad” son muy interesantes. Tienen un sentido motivador y nos hacen creer que estamos ahorrando, pero normalmente están sujetas a una condición y hacen que gastemos más de lo planeado con una sonrisa en la boca.

Ejemplo: Compre 1 botella y en la compra de la segunda botella le damos el 50% de descuento. Vamos a suponer que yo voy a la tienda porque quiero comprar una botella de $100 pesos.

Topándome con la promoción me doy cuenta que podría comprar:

1 botella @ 100 pesos ó

2 botellas @ 150 pesos (c/u en 75)

La clave  para saber si tendrás un verdadero ahorro está en preguntarte: ¿es este un producto que reutilizas? ¿Realmente te sirve otra botella? Si la oferta es sobre un producto que volverás a comprar probablemente esta promoción sea buena. Recuerda que al vendedor no le importa si te sirve una segunda botella, le importa que le des eso que guardas en la cartera.

Algunos de los productos sobre los cuales las ofertas tienen beneficios son:

  • Shampoos
  • Comida no perecedera (atún, agua)
  • Medicina de tratamientos continuos

La comida no entra del todo debido a que si compras algo en exceso que se puede echar a perder es tirarlo a la basura, a menos que comas más. La clave es: si un producto lo puedes almacenar sin problemas y lo vas a utilizar continuamente, la oferta te beneficia.

El otro lado de la moneda es cuando compras cosas que no utilizas continuamente. Esto aplica para:

  • la ropa (¿O realmente quieres 2 vestidos iguales?)
  • comida que se echa a perder rápido
  • cualquier producto que solo vas a utilizar una vez.

Yo te sugiero, que si vas a una tienda con la idea de comprar una sola cosa, utilices este criterio para que la oferta te produzca un verdadero ahorro y siempre salgas ganando.

No sé llevar un presupuesto

Lo he de confesar: simplemente los presupuestos y yo no nos llevábamos bien. Había intentado de diferentes formas: pasé por el presupuesto diario, el del iPod, el del Blackberry, una libretita y simplemente no se daba.

Desde pequeño he batallado en los pequeños detalles, soy un poco olvidadizo y algunas cosas caen en la parte de “teflón” de mi cabeza. Sin embargo, un día se hizo la luz, y con la práctica, he encontrado la forma para dejar de preguntarme “¿En qué me gasté el dinero?”

Si el orden riguroso no es lo tuyo (como en mi caso) estoy convencido de que este plan puede ayudarte a tener más control de tu dinero.

  • Primer paso: aceptar la responsabilidad: “Realmente nadie tiene la culpa sino yo.”

Para cambiar lo que no nos gusta, hay que convencernos de que es necesario un cambio, pero esto no es posible si repartimos culpas: “Es que no me llegó el estado de cuenta a tiempo” “Se me hizo fácil” En fin, son muchas las excusas, pero solo una la realidad: Mientras menos sepamos a donde va el dinero, más felices aquellos a los que se los damos. (Y obviamente, más infelices nosotros)

Además, el ser responsable implica también las cosas positivas. Nada mejor que decir que cambiaste tus hábitos y fue gracias a… TU disciplina.

  • Segundo paso: ¿Tengo deudas?

Si debes, tu dinero va a parar a las manos de tus acreedores tarde o temprano. Me encanta el método para salir de deudas de Dave Ramsey  por su practicidad y forma de involucrarte.  La esencia de su teoría es: primero las chiquitas, pero bien liquidadas. (Pagar más allá de los mínimos)

Ya sin deudas, ahora si estás solo: El único que sabe a donde va a parar el dinero eres tu. Saber a donde va a parar, es el siguiente paso.

  • Tercer paso: Cuentas claras

Yo no creo en que sea necesario llevar un presupuesto diario siempre y cuando tengas un mínimo de disciplina. Es decir: si eres comprador compulsivo o en el antro ya no sabes ni cómo (mucho menos cuánto) firmaste, primero hay que modificar estos hábitos.

Si tus gastos se reparten de forma constante a lo largo del mes, como pequeñas hormigas que son difíciles de rastrear, la solución es sencilla: yo le llamo el método del buen cubero.

  • Anota tus ingresos totales por mes  (Si tu ingreso es variable utiliza estimados realistas)
  • Decide de una vez por todas cuánto te vas a pagar: es decir, antes de que anotes tus egresos, VAS TU PRIMERO. Decide cuánto vas a ahorrar o invertir por mes y saca ese dinero antes que todo. Sofía Macías del libro Pequeño Cerdo Capitalista dice y dice bien: #QuitameloQueMeLoGasto

Bien dice el dicho: “Primero mis dientes que mis parientes” (O en este caso mis acreedores)

  • Anota todos tus egresos planeados: el súper, gasolina, colegiaturas. Puros egresos que TIENES que solventar, recreación, diversión y entretenimiento, pasan al siguiente punto. Aquí puedes incluir tus deudas, recuerda: paga más del mínimo siempre, tratando de eliminar tu deuda más chica en el menor tiempo posible.
  • El sobrante es tuyo: gástalo, juégalo, tómatelo si quieres. Se acabaron las culpas porque ya cubriste todos los demás puntos. Obviamente, si hay imprevistos, ¿ya tienes tu fondo de emergencias verdad?

Vamos a hacer el ejemplo:

  • Sueldo: 15,000 mensuales
  • Quiero invertir: 1,500 mensuales
  • Deuda: 300 pesos mensuales  * 3 = 900 (decides adelantar 3 mensualidades)
  • Gastos: 8,000 pesos mensuales:

15,000 – 1,500 – 900 – 8000 = 4,600 libres para gastar.

Aquí entra el ojo de buen cubero, 4,600 al mes / 4 = 1,150 semanales para lo que gustes. Cuando estés en el antro, o de shopping, busca no pasarte de esta cantidad. De este modo, semanalmente tienes un estimado de lo que puedes gastar sin culpabilidad y sin andar anotando diario.

Algo que ayuda mucho es pagar lo más que puedas con tu tarjeta de débito, así cada transacción se registra y puedes verla por internet. Además, puedes activar notificaciones que te avisen cuando haya un movimiento.

Si realmente es necesario tener efectivo, saca lo mínimo, digamos 400-500 pesos semanales y trata de no utilizarlos del todo, así siempre tendrás oportunidad de darte tus lujos y vivir mejor. ¿Qué te parece el plan?

Un post de los viejos tiempos 🙂

Hablemos de finanzas:

He visto varios artículos muy interesantes acerca de Cetes Directo, el nuevo esquema en el que a través de Internet, se pueden adquirir los Certificados de Tesorería que emite el Gobierno. Aún así, he visto una duda que se queda en el aire, ¿cuánto se gana realmente con los dichosos Cetes?  Aquí me pongo a echar números para que vean cómo funciona.

Cada certificado tiene como precio nominal $10 pesos, pero nosotros lo adquirirmos a un precio menor, o descontado por una tasa. A datos de hoy, 3 de diciembre,  el Cetes a 28 días está en 4.35. Algo que puede confundir es que el certificado nos ofrezca 4.35 por ciento neto de ganancia.

Tomemos como ejemplo los $100 pesos.  Si invierto $100 pesos, ¿En 28 días me dan el 4.35 %? La respuesta es no.  Para empezar esa tasa es anual, equivalente a 28 días. Para dejar todo más…

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El día que los Nobel perdieron en Wall Street

Corría el año de 1994 cuando algunas de las mentes más brillantes de Wall Street se aliaron para crear un fondo de cobertura que obtuviera los mejores rendimientos a través de modelos matemáticos avanzados. Su nombre: Long Term Capital Management.

Entre ellos destacaban John Meriwether, que formó un grupo de arbitraje en la famosa Salomon Brothers, el ex vice-presidente de la Reserva Federal David Mullins, y 2 ganadores del premio Nobel de economía: Robert Merton y Myron Scholes, famosos por sus aportaciones en el área de los derivados.

Para empezar operaciones, lograron atraer un capital de 1.25 billones de USD. Sus condiciones del juego eran las siguientes:

  • 10 millones de USD como monto mínimo de entrada
  • Los inversionistas no podían retirar su dinero en un espacio menor a 3 años
  • 2% anual como cuota de administración
  • 25% del total de las ganancias para los administradores

En sus inicios,  LTCM se enfocó en el arbitraje de la renta fija. Esto es básicamente buscar ineficiencias en estos mercados y tomar posiciones que permitiesen obtener beneficios al corregirse las ineficiencias. Como las ganancias eran muy pequeñas por cada una de las posiciones, había que usar apalancamiento (posiciones que permitan cubrir grandes montos de instrumentos por  poco dinero).

Los primeros 3 años fueron un éxito: 28%, 59% y 57% de rendimiento anual antes de comisiones. Esto quiere decir que 1 dólar invertido se había convertido en casi 3.5. Para este entonces, la confianza había logrado concentrar 120 billones y su apalancamiento se registraba 16 a 1.

En el año 1998, las cosas se complicaron para LTCM. Su apalancamiento empezó a jugar en contra y todo detonó cuando Rusia dejó de pagar su deuda: el mercado de renta fija entró en pánico.

En la primera parte del año llegaron a perder 10% en un solo mes. Para el mes de agosto redujo su capital a 2.3 billones y en septiembre a solo 600 millones. Para el final del 98, un dólar invertido en el 94 ahora equivalía a 10 centavos. Aquí en esta gráfica puedes ver el valor de un dólar comparado con el Dow Jones y los bonos del gobierno de los EU.

Warren Buffet, junto con Goldman Sachs y American International Group ofrecieron comprarlo por 250 millones de USD. Al no cumplirse el acuerdo, LTCM volteó hacia la Reserva Federal y compraron el 90% del fondo por 3.65 billones. Esta intervención creó gran controversia sobre el papel de la Fed y su independencia del mercado. Como el fondo de cobertura era tan grande, la Fed dijo que lo hizo para prevenir un “daño substancial sobre muchos participantes de mercado.”

La moraleja:

Al invertir, la codicia y el miedo pueden terminar con todos, inclusive los premios Nobel y grandes genios. El arma más importante que tiene un inversionista en su sentido común, más allá de los modelos y las fórmulas matemáticas. Claro que hay que hacer la tarea e investigar, analizar y comparar opciones, pero siempre es importante saber qué y cómo estás logrando tu objetivo.

No hay que dejarse llevar por promesas de riqueza fácil ni de forma rápida. No hay atajos, la constancia lleva muy lejos a los más pacientes.

 

 

Venciendo tus preocupaciones financieras

No es ningún secreto que todos nos hemos sentido preocupados por el entorno financiero tan difícil en el que vivimos. Del mismo modo, todos hemos tomado decisiones con nuestro dinero, algunas buenas, otras no tanto. Hoy quiero proponerte un sistema para que tomes en control y dejes de preocuparte por dinero de una vez por todas.

  • ¿Cuál es el problema?

Primero que nada, está definir el problema. Y esto nos lleva a decidir entre lo que es verdaderamente un problema o un hecho de la vida. Cuando nos preocupamos por algo que está más allá de nuestro alcance, hablamos de algo que no es un problema, porque no podemos darle solución. Si se cae el peso o quiebra Grecia, por más que queramos, no podemos solucionarlo. A este tipo de situaciones hay que darles la vuelta, como un hoyo en la carretera.

Cuando tengas la capacidad de influir y solucionar las cosas directamente, entonces sí hablamos de un problema. Antes de atormentarte, recuerda que los problemas son oportunidades disfrazadas y en ellas está el potencial de desarrollar tus habilidades hasta convertirte en experto.

  • Definiendo el problema

La forma más sencilla de solucionar un problema es definiéndolo de varias formas. Esto te da un enfoque nuevo y más formas de atacarlo. No es lo mismo decir: “No tengo suficiente dinero” a decir “Estoy gastando mucho los fines de semana” o “Me falta llevar un registro de gastos”. Mientras más definiciones tenga tu problema, más fácil será solucionarlo.

  • ¿Cómo ocurrió este problema?

Para empezar a solucionarlo, es necesario encontrar las acciones clave que te llevaron hasta el problema. Identificar las causas te ayudará a que no caigas en el mismo error otra vez. La clave aquí es no victimizarse: si fuiste responsable del problema, también eres capaz de ser el responsable de la solución.

  • ¿Cuáles son las soluciones?

Enlista todas las soluciones que se te ocurran, deja volar tu creatividad. Si el problema es “falta de dinero”, un mejor empleo, reducción de gastos o mejor administración pueden ayudarte a comenzar.

Enlázalo con el primer paso, y busca soluciones para cada una de las definiciones del problema. De este modo, estás atacando al problema por todos los frentes posibles y sin los límites de verlo desde una sola perspectiva.

  • Encuentra la mejor solución

De todas las soluciones que has encontrado, existen algunas que por tiempo, facilidad o practicidad no pueden implementarse. La clave aquí es no esperar al momento adecuado, sino actuar lo más rápido posible.

Bien dicen que “Una solución promedio ejecutada a tiempo es mejor que una solución excelente que no puede realizarse.”

  • Toma la decisión

Llegó el momento de actuar. Lo más recomendable es repartir responsabilidades. ¿Quién va a encargarse de qué? ¿Cómo vas a medir el éxito de tu solución? Mientras más medible sea, más verás el cambio y más fácil será motivarte a seguir cambiando.

Todos tenemos problemas, sin embargo, aquellas personas que más éxito tienen y más felices son, tienen la capacidad de enfrentar sus problemas con buena actitud y teniendo un plan de ataque. Cada problema nos presenta una oportunidad de crear una versión mejorada de nosotros mismos y de desarrollar todo nuestro potencial.

Recuerda que toda habilidad se puede desarrollar. Cada experto alguna vez fue inexperto y cada millonario fue alguna vez pobre. Si tienes problemas con tus finanzas o tu vida, alégrate, porque es una oportunidad más para ser mejores.

Espero que esto te haya servido, si te gusta,  ¡platícame tu punto de vista y compártelo con tus amigos!

¿Cuánta riqueza tienes? Descubriendo tu valor neto

Felicidades, has llegado a dar el paso más importante en tus finanzas personales. Hoy estás a punto de conocer tu situación financiera.

Lo mejor, es que para conocerlo el proceso es muy sencillo:

  1. Enlista todos tus activos: aquellas cosas que poseas que tienen un valor económico. Ejemplos: efectivo, cuentas en el banco, ahorros en físico, en fondos o bolsa, joyas, propiedades y terrenos.
  2. Enlista tus pasivos: Estas son las cantidades que debes pagar en cierto tiempo. Ejemplos: mensualidades del carro, hipoteca, impuestos, deuda de tarjetas de crédito, y cualquier dinero que debes.
  3. Suma todos tus activos y todos tus pasivos. Después haz la siguiente operación:

 Activos – Pasivos

Esto te da a conocer algo muy importante y se llama tu valor neto.  Este número nos dice la cantidad de dinero que tendrías si vendes todos tus activos y pagaras todas tus deudas.

Básicamente, te dice que tan a flote o tan hundido va tu barco financiero. Como capitán del barco, tu misión es llevarlo a la isla de la riqueza, y mientras menos fugas (pasivos) tengas, será mucho más fácil navegar.

Este es el primer paso para la planeación financiera. ¿Por qué es tan importante?

  • Te ayuda a saber qué tanta capacidad tienes de pagar tus deudas
  • Te indica la proporción de tu patrimonio que es productiva
  • Es comparable periodo a periodo para mostrar tu avance

Existen diferentes formas de incrementar tu valor neto:

  • Con la apreciación de tus activos, esto se logra invirtiendo más y gastando menos
  • Reduciendo el interés que pagas adelantando pagos o mejor aún, eliminando deudas
  • Incrementando tu ingreso, ya sea por salario o comisiones
  • Reduciendo la cantidad de gastos fijos mensuales
  • Comprando menos activos que se deprecian como autos, televisiones, y comprando en su lugar activos que se aprecian como fondos, acciones, casas, etc.

Te recomiendo hacer esto periódicamente. Al igual que las empresas, hacerlo cada 3 meses puede ir mostrando tu avance y áreas de oportunidad. Hazlo a consciencia, sin inflar el valor de tus activos ni subvaluando el de tus pasivos. De este modo, las acciones que tomes para mejorar tu valor neto tendrán un efecto más fuerte.

¿Listo Capitán?