Reglas de oro para el Buen Fin

En México, del 16 al 19 de noviembre, se llevará a cabo el famoso “Buen Fin”: una iniciativa del gobierno para darle ventas extras al comercio y de paso competirle al “Black Friday” de Estados Unidos.

La forma de hacerlo será rebajando los precios y así atraer a la gente: se espera que en esos 3 días se generen ventas adicionales por un monto de 140 mil millones de pesos.

Los comerciantes ya se están frotando las manos, ¿Cómo hacer de estos 3 días un ganar-ganar? Aquí van las reglas de oro para sacarle provecho al Buen Fin:

  • ¿Realmente lo necesitas?

Partamos de lo básico. Antes de fijarnos en cualquier otra cosa lo importante es ver si realmente necesitas el producto.

¿El producto que comprarás va a reemplazar a uno viejo? ¿Tenías pensado hacer la compra desde antes de saber del Buen Fin o de plano es por vanidad?

  • ¿Cuánto es un buen descuento?

Para mi gusto cualquier descuento menor al 30% no vale la pena el tiempo haciendo filas, los disgustos por el agandalle y el stress de la ocasión. Platicando con personas del trabajo me comentan que en Estados Unidos personas han muerto por andar peleando una rebaja. Si de plano te vas a lanzar, que valga la pena el descuento.

  • ¿Cuándo (y cómo) lo vas a pagar?

Nadie quiere pagar durante 12 meses por un producto que se disfruta 1 semana. La regla es simple: No te compres algo que NO puedes pagar. Léase: si no te alcanza para pagarlo de contado, ¿para qué hacerle al macho?

Si de plano sientes que la tarjeta cobra vida propia, mejor ni te la lleves al shopping. Estudios han comprobado que el utilizar efectivo (débito) es menos placentero que  el crédito debido a que la sensación de derroche es mayor. (Porque estás utilizando TU dinero y no el prestado) Las tarjetas de crédito nos hacen sentir que gastamos menos al diferir los pagos.

No caigas en este juego y utiliza puro efecto o débito. Recuerda: “Cash is King”

También asegúrate de que la versión que estás comprando no se vaya a actualizar en 6 meses (como suele suceder).

Acuérdate que falta Navidad (regalos, posadas, etc). Con precaución, eso de la “cuesta de enero” no será más que un mito.