¿Estática al invertir?

El cerebro del ser humano está diseñado para interpretar muchísima información a nuestro alrededor de manera eficiente y rápida. Para esto, el cerebro encuentra patrones y toma atajos, lo que hace que deje de analizar algunas situaciones que ya hemos visto con anterioridad.

A pesar de que esto nos ayuda a ser más eficientes y no sobrecargarnos de información, también nos hace creer que algunas cosas son y serán como siempre las hemos observado.  Un ejemplo claro de esto es el experimento del perro de Pavlov, en el cual se adiestró a perros a recibir alimento al mismo tiempo de sonar una campana. Tiempo después, a pesar de no haber alimento de por medio, el simple sonido de la campana puede hacer a los perros babear.

Algo similar se observa en los mercados. Como ejemplo vamos a utilizar lo que sucedió en dos periodos  entre el mercado mexicano y el estadounidense. El primero es desde 2008 hasta mitades de 2012, el segundo es de junio 2012 a la fecha.

¿Qué es lo que habíamos visto con anterioridad?

Como podemos ver en definitiva observábamos una correlación positiva entre el mercado americano y el mexicano. De la misma medida de correlación (además de desviaciones estándar) surge Beta. Esto significa que podemos cuantificar el impacto que tendrá un movimiento en el otro índice.  Así que en general, podíamos asegurar que como le fuera al mercado americano, le tendría que ir al mexicano.

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 El cerebro empieza a accionar, acostumbrarse, y por ende crea una regla: “Al mercado mexicano le debe ir bien, siempre y cuando le vaya bien al americano.”

¿Qué vimos desde junio 2012 a la fecha?

Estados Unidos acaba de celebrar 5 años de mercado alcista. Hasta mediados del año pasado nos habíamos colado a la fiesta. La sorpresa de todo inversionista fue notar una apreciación muy importante en EU y una gran corrección en México.

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¿Qué pasa? Alguien explíquele a mi cerebro

La realidad es que las variables como la correlación y beta no son estáticas. Son principalmente el reflejo de un cambio en lo fundamental, una reacción, nunca la acción. Lo que sucedió fue un cambio en la percepción del riesgo en países emergentes, debido a la flexibilización monetaria (el famoso QE). El sentir del inversionista fue: “Puedo invertir en un país con menor riesgo como Estados Unidos y ganar más (o mínimo lo mismo) que en México, Brasil, etc.) y adiós momento mexicano, un reflejo del flight to quality.

Ray Dalio, quien guía el famoso hedge fund Bridgewater (Maneja 142 billones de USD) comentó lo siguiente en una entrevista: “La gente piensa que existe algo llamado correlación. Eso está mal. Las correlaciones no son estáticas, se mueven en respuesta a ciertos catalizadores que causan a los activos moverse juntos o inversamente.”

¿Qué me llevo de esto?

Antes de decidir invertir basado en correlaciones, betas, o medidas puramente cuantitativas, es necesario entender el entorno. ¿Qué le está pasando al mercado? ¿Quién está ganando? ¿Quién está perdiendo? ¿Cuál es la percepción del inversionista promedio? ¿Cuáles son los fundamentales de cada país? Como menciona Charlie Munger, la pregunta que nunca debemos dejar de preguntarnos es ¿Por qué? De esta forma tomaremos siempre mejores decisiones.

Aquí estamos de nuevo (de Seth Klarman)

Esta es una traducción del texto íntegro de la carta de Seth Klarman a los inversionistas del hedge fund Baupost, que acaba de salir hace 2 semanas. En ella, vemos una fuerte advertencia sobre la burbuja que se está formando en el mercado estadounidense.

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“Cuando los mercados se reviertan, todo lo que los inversionistas creían que sabían será puesto de cabeza y de adentro hacia fuera. “Compra en la bajada” será reemplazado con “¿Qué estaba pensando?”. Justo cuando los inversionistas se convencen de que no puede ser peor, lo será.

Serán dolorosamente recordados del por qué siempre es un buen tiempo para tener aversión al riesgo y que el dolor de cualquier pérdida al invertir es mucho más desagradable que el placer de cualquier ganancia. Se acordarán que mucho más fácil comprar que vender, y que en los mercados bajistas, muchas de las inversiones se convierten en moteles plagados de cucarachas: “Puedes entrar pero no puedes salir.”

Las correlaciones con activos en otros tiempos no correlacionados serán temporalmente muy altas en extremo. Los inversionistas en mercados bajistas son siempre puestos a prueba y vueltos a poner. Quien esté mal posicionado y mal preparado encontrará que hay un largo camino por recorrer en la caída. Pocos, si es que algunos, escaparán sin daños.

Hace seis años, muchos inversionistas estaban más lejos de lo que debían. Instituciones financieras gigantes fueron puestas de rodillas cuando productos financieros sin probar resultaron tóxicos y colapsaron. Las instituciones financieras e inversionistas institucionales sufrieron pérdidas dolorosas. Los sobrevivientes se juraron a si mismos que serían para siempre más ciudadosos, menos avariciosos, con menor orientación de corto plazo.

Pero aquí estamos de nuevo, envueltos en un ambiente eufórico en el cual algunos activos han escalado en precio más allá de cualquier razón, en donde el apalancamiento está regresando a muchos mercados y clases de activos, en donde la precaución parece radical y la toma de riesgos es el camino más prudente. No es sorprendente, que las lecciones del 2008 solo se aprendieron temporalmente.

Estos son los inevitables ciclos de la avaricia y el miedo, de los picos y valles. ¿Podemos decir cuándo terminará? No. ¿Podemos decir que terminará? Si. Y cuando lo haga y la tendencia se revierta, esto es lo que podemos decir con certeza. Muy pocos estarán preparados.”

¿Hizo bien Facebook al adquirir Whatsapp?

Una de las autoridades de valuación es Aswath Damodaran, profesor de Finanzas en NYU. Su blog Musings on Markets toca siempre temas actuales desde la perspectiva fundamental. Puedes checarlo aquí, y algunos de sus libros aquí.

Justo después de la adquisición de Whatsapp por parte de Facebook, Damodaran abordó el tema en su blog. Aquí van algunos de los puntos destacados de su post:

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  • Para justificar los 19 billones, Whatsapp debe generar al menos 2.2 billones de dólares antes de impuestos por 5 años para recuperar el costo de la misma.
  • Damodaran identifica 2 formas de tomar el asunto: como trader o como inversionista. Al trader le importa principalmente la base de clientes.
  • Los traders tanto de Twitter, Facebook e incluso LinkedIn se guían por la cantidad de usuarios que se pueden añadir a la plataforma. Este es el punto principal que hace cambiar al precio.
  • El segundo punto de interés para los traders es el tiempo que pasan los usuarios en las plataformas. El tercero lo conforma la capacidad de generar utilidades predecibles. El caso de Netflix por ejemplo, es mucho más predecible que el de Facebook.
  • Principalmente para los traders, la capacidad de hacer dinero es una preocupación secundaria (al menos por el momento). La principal recomendación de Damodaran es: seguir con el juego, basado en el número e intensidad de crecimiento en usuarios, porque ese es el principal factor ahora.
  • Para los inversionistas que se fijan en fundamentales, la receta es la siguiente: dejar de intentar explicar los movimientos de precio en este tipo de acciones con las métricas tradicionales: ventas, utilidades, márgenes, etc.

Damodaran menciona que Facebook utilizó acciones para comprar Whatsapp. Aunque el precio de la adquisición fue alto, muy probablemente las acciones de FB con las que compraron Whatsapp también están infladas, así que por el momento es justificable (aunque cuestionable)

Conclusiones:

Nadie tiene un monopolio y el frenesí por este tipo de acciones con éxito momentáneo es una invitación a una corrección fuerte. Por ahora, los traders se están riendo camino al banco con el dinero generado.

La última línea de Damodaran: “De igual forma, para los traders que perciben el análisis fundamental como juegos para académicos, reconozcan que el momentum y el humor pueden ser los factores dominantes en las empresas de social media, pero los mercados son volubles y los fundamentales importarán (tarde o temprano).”

Cómo medir la incertidumbre

Parte fundamental del progreso del hombre se debe a la asignación de medidas a las cosas. Medimos velocidad, fuerza, eficiencia, lo que tu busques: tiene medida. Las inversiones no son diferentes.

La escuela de pensamiento de Chicago, liderada por Harry Markowitz, decidió que al invertir lo que más nos afecta es la incertidumbre, ya que no podemos predecir con exactitud un precio del futuro. Bajo esta línea de pensamiento, mientras menos podamos predecir un precio, la volatilidad del precio debe ser mayor. ¿Cómo medirla? La solución a la que llegaron fue con la desviación estándar, que nos indica el grado de separación del promedio de precios de un activo.

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Con una innovadora (para 1952) forma de medir el riesgo, Wall Street y el mundo recibieron con brazos abiertos esta filosofía. Actualmente, aún se pregona la escuela de la “Frontera Eficiente”, decisiones de inversión guiadas por “Beta”, que es una medida que se desprende de la desviación estándar, y la gente se sigue maravillando de los resultados que les arroja Solver en Excel.

Esto fue de la mano con la teoría del mercado eficiente, es decir, que el mercado refleja toda la información disponible de TODOS los activos que hay en él. Al reflejar esta información de manera inmediata, ningún inversionista puede ganarle al mercado: todas las apuestas a favor o en contra ya están implícitas en el precio, por lo que (en teoría) el precio = al valor intrínseco del activo.

En resumidas cuentas, la teoría del mercado eficiente nos vino a decir que no hay ofertas ni precios altos, el precio en todo momento es un precio justo que refleja al instante el consenso de los inversionistas.

Lo que dice el sentido común

Cuando salimos de compras sufrimos ante la incertidumbre de precios. Es por esto que llegamos a precipitarnos al comprar una oferta o rechazamos un precio muy alto. En el mercado accionario sin embargo, las cosas pasan justamente al revés: Los inversionistas corren a comprar activos que todos compran, elevando su demanda y por ende, el precio. A los activos baratos y mientras menor sea el precio, menos interés del público inversionista.

La tarea del inversionista es descubrir el valor intrínseco o real de los activos y compararlos contra el precio actual. Si puedo comprarlo por debajo de su verdadero valor ahorro y puedo esperar apreciaciones en el futuro.

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Ya sé que estarás pensando: Que los activos de calidad deben de costar MÁS que los de baja calidad. Esta primera línea de pensamiento es correcta en teoría. Si pasamos al segundo nivel de pensamiento, ¿Está bien pagar de más por un activo de calidad? ¿Qué pasaría si las altas expectativas que nos hicieron pagar ese precio tan alto no se cristalizaran? Recordemos que mientras más alta la vara, más difícil pasarla.

En el caso de aquellos activos golpeados en precio y “despreciados” por los inversionistas, ¿Existe la posibilidad de que entre todas las despreciadas haya algunas que valgan la pena y sin llevarla, hayan sufrido las consecuencias? ¿Y qué pasaría si con tan solo unos resultados “promedio”, sus fundamentales fueran reflejados por el mercado posteriormente? Esto es similar a encontrar una buena prenda en el canasto de remates.

La regla se vuelve clara: El riesgo al invertir aumenta al pagar un precio caro, y disminuye cuando compramos un activo barato.  ¿Qué apuesta se te hace más fácil ganar? ¿La del activo caro que debe seguir generando resultados espectaculares para mantenerse? ¿O la del activo barato que con generar resultados “promedio” tenderá a apreciarse de forma importante? Creo que la respuesta es evidente.

¿Y la desviación estándar apá?

El gran inversionista Seth Klarman declaró en una conferencia en el MIT que una explicación para la supervivencia de la teoría presentada en 1952, es simplemente “inflexible thinking”, o un pensamiento inflexible por aquellos que la propusieron. En su opinión, deberían de dedicarse a analizar el error básico de la teoría y estudiar los más de 50 años que lleva Warren Buffett derrotando al mercado por un margen considerable. Por su parte, Warren Buffett mencionó: “Sería un vagabundo si los mercados fueran eficientes.”

La teoría del mercado eficiente es eso mismo: una teoría. Aunque los precios SI reflejan el valor verdadero de los activos en el largo plazo, el mercado es una máquina de votación en el corto plazo. Existen grandes diferenciales de precios que los inversionistas pueden captar si saben elegir.

La mejor manera de medir el riesgo es comparando el precio actual contra mi cálculo del valor intrínseco. Si puedo pagar precio de oferta, la protección de mi capital sube.

Al final hay que recordar que todo activo puede resultar atractivo a un precio bajo (ofertas) y una mala inversión a un precio alto, y por ende, es el precio el que rige el grado de riesgo en cualquier inversión. Si un precio está muy por encima de mi estimado del valor real de la empresa estoy especulando, no invirtiendo.

Bajo cada valor intrínseco se deben encontrar las razones fundamentales por las que el negocio gira: flujos de efectivo, resultados, activos y pasivos. Es mucho más simple y lógico que calcular desviaciones estándar.

Mientras Markowitz recibió el premio Nobel de Economía en 1990, los Value Investors como Klarman o Buffett siguen ganándole al mercado. Como mencionó Buffett en su famoso artículo “The Superinvestors of Graham & Doddsville: “Los barcos navegarán alrededor del mundo pero la Sociedad de la Tierra Plana florecerá.”

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