¿Qué tendrían en común Mauboussin, Li Lu y Kobe Bryant? La respuesta es simple: buscan la retroalimentación como método para mejorar. Estos son algunos de sus consejos más prácticos.
Una de las metas que me he propuesto es re-leer cosas que considero clásicas o que como diría Taleb, sobrepasan el test de ser una moda (Lindy). Entre ellas está Think Twice: Harnessing the Power of Counterintuition de Mauboussin.
El libro contiene muchas ideas y ejemplos prácticos de cómo nuestra intuición a veces nos impide obtener un buen juicio. Uno de los puntos que me dejó pensando es el tema de cómo mejorar. Mauboussin nos dice que los expertos tienden a buscar feedback loops o ciclos de retroalimentación, para incorporarlos en entrenamientos deliberados que generalmente tienen estas características:
- Incluye actividades destinadas a mejorar nuestro rendimiento
- Tiene tareas que se repiten
- Incorpora retroalimentación de alta calidad
- No es muy divertido
Reflexionemos sobre los últimos dos puntos. ¿Qué es retroalimentación de calidad? Me parece que hay ejemplos muy simples, pero que se van difuminando dependiendo el campo en donde estemos:
- Un deportista con una medición objetiva, tangible e inmediata puede ver si está mejorando o no. Pienso en un basquetbolista practicando un tiro: él sabe inmediatamente si la pelota entró o no. Un nadador puede ver con un cronómetro el resultado de su esfuerzo.
- Un deportista con una medición más subjetiva pero con un feedback loop inmediato también puede medir (aunque no de manera tan precisa) si está mejorando o no. Aquí pienso en un deportista entrenando patinaje artístico.
Esto nos lleva a una gran pregunta. ¿Existen entrenamientos deliberados para inversionistas? e incluso un paso atrás, ¿existen feedback loops para inversionistas?
La realidad es que el mundo de las inversiones tiene algunas características que lo hacen diferente:
- El éxito (o falta de él) en las inversiones es difícil de definir y por ende de medir. ¿El éxito que una acción suba o baje como espero? ¿Que se acerque a mi valuación teórica? ¿En qué periodo de tiempo mido mi performance?
- Los precios incorporan expectativas, lo que los hace volátiles. Además están fuera del control de los inversionistas. Esto hace que una decisión de inversión pueda parecer errada o cierta por mucho tiempo. Además, el valor de los activos no es estático, va evolucionando con el tiempo, con los precios reaccionando a la incorporación de nueva información.
- Los precios simplemente no incorporan probabilidades de eventos de cola. Siempre estamos expuestos a eventos que nadie incorporó en las proyecciones y que cambian todo. Tomemos el ejemplo del Covid 19 y los modelos de valuación hasta enero de 2020.
Esto nos deja una gran pregunta. ¿existe alguna forma de crear un feedback loop que me ayude a mejorar como inversionista? La respuesta es que existen 2 en mi opinión.
La primera es movernos en el tiempo. Ir hacia atrás. Recordemos que Druckenmiller nos explicó que lo que mueve los precios es lo que creemos pasará en los siguientes 12 a 18 meses. Entonces podemos practicar en el pasado, con la ventaja de que ya sabemos lo que pasó en el futuro.
Un gran ejemplo es lo que hizo Li Lu llevando un caso de inversión viejo para los alumnos en Columbia. Básicamente les hizo entender lo que él vio en la misma hoja de papel, a sabiendas de que el caso había funcionado. Si no lo has visto, es una gran lección.
La segunda forma que se me ocurre para mejorar como inversionistas es tener un diario de inversiones. Mauboussin también lo recomienda y dice lo siguiente:
Si eres serio acerca de mejorar tus decisiones y estás abierto a la retroalimentación, existe una técnica simple, barata y de gran valor: un diario de decisiones. Cada vez que tomes una decisión importante, toma el tiempo de anotar lo que has decidido, cómo has llegado a esa decisión y lo que esperas que suceda. Si tienes tiempo y la inclinación, puedes anotar cómo te sientes física y mentalmente.
Un buen diario te ofrece un par de beneficios. El diario te permite auditar tus decisiones. Muchas veces, después de tomar una decisión y observar el resultado, nuestras mentes cambian la historia de cómo decidimos. Tener el proceso de toma de decisiones por escrito y por tu propia mano dificulta conjeturar nuevas explicaciones después de los hechos. Este proceso de auditoría es particularmente útil cuando tomamos decisiones con un proceso malo que nos llevó a buenos resultados.
Otro beneficio es el de encontrar patrones. Cuando relees tu diario, empiezas a ver relaciones entre cómo te sentías y cómo funcionó la decisión. Por ejemplo, podrías notar que cuando te sientes bien, eres más susceptible a mostrar un exceso de confianza en tus análisis.
Mauboussin toca en otro punto muy importante, que es que como inversionistas debemos enfocarnos únicamente en aquello que podemos controlar: nuestro proceso de inversión. Básicamente nos dice que lo que queremos es tener un buen proceso y un buen resultado, sabiendo que eventualmente, podemos tener mala suerte. Sin embargo, en el largo plazo un buen proceso tiende a ser la única manera de sobrevivir en el mercado accionario.
Depender de la suerte no es una estrategia. Un mal proceso tenderá a llevarnos a perder dinero eventualmente, como uno bueno tenderá a ayudarnos a ganar dinero en el largo plazo. En resumen queremos estar en el primer cuadrante, sabiendo que eventualmente podemos pisar el segundo.

En una entrevista con el Milken Institute, Kobe menciona que debemos enfocarnos en colocar un pie enfrente del otro, pensando en controlar aquello que podemos controlar únicamente. A pesar de que él habla de su feedback loop para mejorar como basquetbolista, es un consejo que aplica para cualquier área. En el caso de las inversiones, nuestro proceso es el que debemos atender.
En resumen, la única forma de mejorar como inversionistas es crear un feedback loop, repetirlo y monitorearlo. Este es el único camino para tener un entrenamiento deliberado como inversionista.
Las herramientas que lo integran van desde analizar casos del pasado (incluyendo nuestros errores), monitorear y dejar por escrito el por qué tomamos las decisiones que tomamos en tiempo real y después examinarlos y siempre estar abierto a la idea de sorpresas, dejando espacio siempre para el margin of safety.
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