Paga $33 por cada $1000 de préstamo ¿Buen negocio?

¿Te ha tocado ver este anuncio de un conocido Banco? Hoy vamos a ver qué es lo que se esconde detrás de este anuncio. Primero veamos cuales son los que se anuncian como “beneficios”:

No hay comisión de apertura

  • Pagos accesibles
  • Trámite fácil
  • Sin anualidad
  • Hasta 36 meses para pagar

¿Y qué nos piden? Aquí está la lista de los requisitos:

  • Identificación oficial
  • Comprobante de domicilio de la persona
  • Comprobante de domicilio del negocio
  • Contrato de arrendamiento (en caso de estar rentando espacio físico para el negocio)
  • 2 años de antigüedad en el negocio

¿En dónde queda la bolita?

A simple vista 33 pesos por cada 1000 suena bastante aceptable, fruto de una mercadotecnia creativa y bien lograda. En términos de interés ¿cuánto representa anualmente? El 41.39% de interés SIN impuestos. Esto quiere decir que si te prestaron 100,000, acabarás pagando $141,390. Esto es casi la mitad del monto total prestado, de modo que este crédito es bastante caro. Como punto de comparación, tu tarjeta de crédito te cuesta entre 27 y 35%.  ¿Cómo logran convencer a la gente? Pues por la falta de claridad para realizar el cálculo del interés. Este se puede lograr fácilmente con una calculadora financiera o con tu Excel,  tomando en cuenta que n=24 meses, valor presente = al monto que te presten, en este caso 1000 como ejemplo, valor futuro = 0, Pago = a resolver e i = 3.45% mensual.

Al resolverlo te darás cuenta que para hacer realidad esos 33 pesos por cada 1000, se necesitan 21 meses. O sea 1 año y 9 meses. Teniendo en cuenta estas variables puedes despejar la que tu quieras. Te darás cuenta de que los 33 pesos mensuales no se cumplen siempre: si quisieras pagar a 12 meses tendrías que pagar 103 pesos mensuales, 70 pesos arriba de lo anunciado.

La moraleja:

Cuidado con la publicidad y mejor básate en el CAT: costo anual total. Esta es como una regla con la cual podrás medir cualquier instrumento financiero CON LA MISMA VARA. Por ley, ya debe de incluirse en los folletos e información, en este caso, está escrito en letras pequeñísimas, en contraste con los fabulosos “33 por cada 1000”. Si buscas financiar  tu negocio, busca la manera de que sea un crédito barato, existen fuentes de financiamiento de gobierno o programas que ofrecen tasas de a lo mucho 20%.

¿Cuál es tu perfil de inversionista?

Generalmente todos los inversionistas tienen una personalidad compleja, basada y formada por su nivel socioeconómico, experiencia personal y actual estatus en términos de riqueza. Por todo esto, en ocasiones es difícil categorizar a los inversionistas. Sin embargo, varios estudios, combinado con encuestas y análisis de escenarios, demuestran que se pueden clasificar en tipos. A través de estos tipos, los asesores de inversiones pueden entender qué es lo que nos motiva como inversionistas y guiarnos a metas individuales, asignación de activos y decisiones que toma de riesgos (y así también pueden manejar mejor las expectativas del cliente y su comportamiento).

Existen dos formas de clasificar los perfiles de inversionistas: con entrevistas y evaluaciones del pasado del inversionista y una “nueva” corriente: hacer cuestionarios para identificar el estilo de toma de decisiones y la tolerancia al riesgo. A través de estos métodos es posible identificar 4 tipos principales de inversionistas:

 

 El inversionista cauteloso: evitan los riesgos y las pérdidas. Puede que se deba a su actual situación o a su experiencia. Exhibe una necesidad de seguridad financiera. Normalmente no le gusta tomar sus propias decisiones y es raro que busquen asesoría financiera profesional. Se molesta incluso con pequeñas pérdidas y pierde oportunidades por pensar de más. Normalmente invierten en con poco riesgo y rendimiento.

 

El inversionista metódico: Se basa en “los hechos”. Siguen a los analistas de mercado y hacen sus propias investigaciones acerca de la mejor forma de invertir. Aún cuando consigue buena información, nunca está satisfecho. Su disciplina lo hace un inversionista conservador.

 

El inversionista espontáneo: Constantemente ajustan sus portafolios y activos. Con cada nueva noticia, temen una consecuencia negativa. Aceptan que no son expertos, pero dudan de todo consejo y decisión externa. Sus ganancias normalmente se ven minimizadas por las comisiones de entrada y salida (o compra y venta). Toma decisiones rápidas y se preocupa por perder alguna nueva oportunidad de inversión.

 

El inversionista individualista: Gana información de una gran variedad de fuentes y no rehúsa pasar tiempo hilando diferente información.  No tiene miedo de exhibir independencia al escoger su método de inversión. Tienen confianza en el largo plazo y en trabajo duro.

 

No hay un tipo de inversionista que sea mejor que otro. Cada uno de nosotros es diferente. Recuerda que los perfiles también pueden tener diferentes nombres, en donde yo trabajaba había: conservador, moderado, dinámico, entre otros. Cuando pienses en invertir, es necesario, además de otras preguntas como horizonte (tiempo), monto, instrumento, que identifiques cuál es tu perfil de inversionista, porque te ayudará a definir el camino a tus metas financieras.

 

Estrategias para usar tu tarjeta de crédito

Ya hablamos de lo que compone un estado de cuenta, así que sabiendo esto, veamos cómo podemos usarla a nuestro favor y no el del banco.

1.    Toma en cuenta las fechas

Lo importante es la fecha de corte y la fecha límite de pago. La fecha de corte significa que todo lo comprado hasta ese día con tu tarjeta aparecerá en el recibo y podrá generar intereses si no se paga antes de (la otra importante) la fecha límite de pago.  Durante ese periodo que dura 30 días (tal vez más, depende de tu banco) NO te están cobrando intereses. Así que si sabes que recibirás dinero algunos días antes del límite de pago, puedes utilizar tu tarjeta para pedir dinero prestado SIN intereses. El problema llega con dos cosas: que no pagues nada después de la fecha límite y cuando pagas sólo el mínimo. Esto te va a generar intereses sobre el total del monto no liquidado.

2.    Sé totalero

Esto significa que pagues el total de tus compras. Si ya decidiste comprarlo, recuerda que tienes que pagarlo. Mientras menos pagues (o pagues sólo el mínimo) más intereses generas y más te tardas en liquidar tu deuda (y más contento tienes al banco). Recuerda que tu límite de crédito NO es sinónimo de tu poder adquisitivo real. Tu poder adquisitivo va en función de tu SALARIO – GASTOS PARA VIVIR – DINERO DESTINADO AL AHORRO. ¿Ya cubriste todo esto? Entonces ya puedes pensar en gastar sin culpas ni problemas potenciales. Recuerda que al banco le gusta ir elevándote el límite de crédito no por buena gente, sino porque aumenta la probabilidad de que lo uses para cosas más grandes y entonces les pagues intereses por más tiempo. Por ejemplo: te dan un límite de crédito de $60,000, que si lo utilizas todo, no podrás pagar de contado y empiezas a pagar intereses por un buen tiempo.

3.    Aprovecha los meses sin intereses

Recuerda que en los negocios existe una famosa frase: “No existe tal cosa como una comida gratis”. Esto da a entender que en toda promoción, alguien paga y genera una utilidad. En las promociones de “meses sin intereses” el total del monto se divide en 12 o 24 meses y NO genera intereses. En estas promociones generalmente es la tienda quien asume el costo de financiamiento y el Banco sigue ganando de cualquier forma. Estas son buenas oportunidades para financiar productos de alto costo como televisiones, comedores, etc., que implicarían un desembolso grande normalmente. Recuerda que saliendo de la tienda el pago mensual NO incluye intereses pero si no lo pagas, empezará a generarlos. Esto remite al punto número dos.

4.    Échale números

Cuando tengas duda sobre alguna promoción, pregunta. Por ejemplo, ¿Cómo compruebas que la promoción no genera intereses? Divide el precio de contado entre el número de mensualidades. Este número te tiene que dar exacto el que se promociona como “sin intereses”.

Utiliza el valor del dinero en el tiempo para aprender a analizar cuánto te tardarías en terminar de pagar. Recuerda que puedes despejar para cualquier variable. Aquí te dejo una buena calculadora en línea (un clásico de las finanzas) Recuerda N es el tiempo que te tomas en liquidar, valor futuro (FV)( debe ser 0, valor presente  (PV) es el monto de contado (en negativo), tasa de interés (i) es normalmente la variable a despejar o está incluida en tu tarjeta y PMT es igual al pago de cada periodo. Recuerda que cuando tengas 4 de las variables, puedes despejar la que tu quieras.  (Todo está en la esquina superior izquierda:  n, i, PV, PMT, FV).

Analizando un estado de cuenta de tarjeta de crédito

Hoy empezaremos a analizar un estado de cuenta de una tarjeta de crédito. En este caso, veremos qué lo compone y sus partes más importantes.

Para ejemplificar, utilizaremos los colores de un semáforo: el verde denota datos informativos y que no deben preocuparte. El amarillo es donde debes de poner atención y el naranja es un poco más importante. El rojo es donde hacen su negocio los bancos, en la tasa de interés que cobran.

También en azul, pongo (en el caso de este banco) algunos datos que deben incluirse y que te ayudarán a tomar mejores decisiones con respecto al uso de tu tarjeta de crédito.

Verde: lo que debes saber pero no debe preocuparte.

Aquí tenemos tu límite de crédito o el monto total máximo que te presta el banco. Después de este número, por más que pases tu tarjeta se declinará la operación. Normalmente va subiendo (o bajando) de acuerdo a tu historial crediticio. Si es bueno, te prestarán más y viceversa. Tenlo muy presente para que no quieras comprar un carro con un límite de $10,000.

Amarillo: lo que hay que saber y debes no perder de vista

Aquí en la parte de arriba te menciona lo que debes de pagar para NO (en mayúsculas) generar intereses. Esto quiere decir que estás pagando todo el capital y no dejas nada que pueda generar intereses. A esto se le llama ser “totalero” y es lo más recomendable. Más adelante explico cómo calcular los intereses.

También se incluye tu saldo anterior y las compras realizadas, para que verifiques y todas sean tuyas.

Rojo: Lo que debes de evitar y dónde los bancos hacen su negocio

El mínimo a pagar: esto puede funcionar como una trampa. Recuerda que debes de liquidar el total de lo que pediste prestado. Todo aquello que no pagues, generará intereses. ¿A qué tasa? Pues depende del banco y del tipo de tarjeta, pero en este caso a una tasa de 3.58% mensual, o 42.99% anual.  Si pagaras sólo el mínimo te tardarías 5 meses en liquidar tu deuda, en un procedimiento muy parecido a una amortización (utiliza el valor del dinero en el tiempo: VP = -1,122.07, VF = 0, PMT = 250, i = 3.58, despejando n)

Con esto acabarías pagando 17.90% de interés en 5 meses por lo que te prestaron.

¿En dónde se pone fea la cosa? Cuando en el transcurso de esos 5 meses vuelves a pedir prestado. Esto significa que la bola de nieve se hará más grande, porque habrá más capital generando intereses. Y así puedes llevarte años pagando intereses y haciendo muy felices a los bancos.

En este caso, no hay tasa moratoria, pero si la tienes, normalmente es más alta que la tasa de interés anual, por lo que si no pagas, deberás pagar a un interés (todavía) más alto.

 Azul: información que debe incluirse en tu estado de cuenta

Aquí se incluye información como cuánto te tardarías pagando sólo el mínimo y también  la cantidad a pagar por mes si lo quisieras liquidar en un año.

Identifica bien los componentes de tu estado de cuenta, para saber por qué estrategia seguir en caso de que estés en problemas.  En el próximo post hablaré de las estrategias a seguir para evitar y salir de problemas con las tarjetas de crédito.

 No olvides checar el artículo del valor del dinero en el tiempo, te hará entender con sencillez los cálculos que aplican para tu estado de cuenta. ¡Piérdele el miedo (no el respeto) a los números!

Los mejores libros de Finanzas Personales

Ya estamos entrando a la segunda mitad del año ¿Y cómo vas de propósitos de año nuevo en cuanto a tus finanzas? Ya sea que vayas por buen camino o un poquito atrasado, no olvides que nunca es tarde y que todo empieza en ti.  Así que ya sea para darte un empujón o seguir tu motivación, te presento una lista de los libros que te ayudarán a alcanzar tus metas financieras. Esta lista tiene 2 componentes principales que considero son los elementos más importantes en tu búsqueda de éxito financiero: tu mentalidad/actitud y tu relación con los números. Empecemos de mente hacia números:

El hombre más rico de Babilonia – George Clason

Este es un clásico en el mundo de las finanzas personales. De manera simple, redacta y da consejos sobre tu mente, actitud y algunos consejos para salir de deudas, presupuestos y subordinados, todo esto sin echar un solo número: es una fábula. Tiene más de 2 millones de copias vendidas y es conocido por ser parte de la cultura de Wall Street y la gente que conoce de este tema.


El monje que vendió su Ferrari – Robin Sharma

¿Te hace falta tiempo de poner en orden tus finanzas? ¿Aceptas lo que te pasa y lo ves sin remedio? Este libro te ayuda a controlar a tu mente y hace que identifiques tus áreas de oportunidad y tus metas. Ya sabiendo a dónde vas, es más fácil poner manos a la obra.

Matemáticas financieras – Kozikowzki

¿Has visto esas películas sobre los equipos anti-bombas? Los miembros de esos equipos son personas preparadas que saben bien desactivar o eliminar el riesgo.  Ojo: no significa que no comentan errores, pero son escasos y aprenden de ellos. Lo mismo pasa con tus finanzas. Ya tienes la mentalidad correcta, ahora desarrolla las habilidades correctas y evita caer en las trampas. Este libro (o el que gustes de matemáticas financieras) te hará entender qué pasa en cada proceso en el que haya dinero de por medio. Date tiempo de entender y ponerlo en práctica, los beneficios serán enormes.

 Para entender la Bolsa – Arturo Rueda

Como su nombre lo indica, este libro explora todo (pero en verdad, todo) lo que necesitas saber para invertir en la bolsa. Está explicado de manera muy sencilla y práctica, cuenta con ilustraciones y gráficas.

The Warren Buffet Way – Robert Hagstrom

Si estás pensando en animarte a invertir en sólo algunas acciones, este libro es para ti. Una mezcla de análisis fundamental y moralejas simples, en el que vemos los principios en los que se basa Warren Buffet para invertir. Muy fácil de leer y te enseña varios métodos de valuación de acciones.