Oiga joven, ¿y usted qué haría con 100 mil pesos?

Dice el dicho que en la teoría, no hay diferencia entre la práctica y la teoría. Sin embargo, en la práctica, esta diferencia llega a ser abismal. Por ello, para aquellos que nos apasionan las inversiones, no hay nada más útil que el estar en contacto con las inquietudes de las personas que buscan poner su dinero a trabajar. Este post es algo nuevo para Hablemos de Finanzas: es un post escrito por mi buen amigo José Luis Cuenca.

José Luis y yo nos conocimos trabajando en el área de equity research, y hemos colaborado juntos en diferentes proyectos. Él y yo tenemos una filosofía muy similar en cuanto a las inversiones y sobre su impacto en la vida de las personas. José Luis es un profesional muy dedicado, y aprecio su voluntad para discutir y generar ideas conmigo.

Este post incluye su perspectiva sobre el cómo aconsejar a alguien que tiene capital para invertir y ha escuchado hablar de la Bolsa como una opción.

uber

Este es el post de José Luis:

Era un martes como cualquier otro; utilizaba el servicio de Uber para recorrer la ciudad. Tras la obligada pregunta (¿gusta una botellita de agua?), y la tradicional conversación sobre lo difícil que es circular en la capital, el conductor me preguntó sobre mi profesión.

Asesoría en inversiones”, le respondí, buscando que nuestra charla fuera un poco más amena, y le expliqué brevemente lo que hacía. Tan pronto terminé, me dijo: “Oiga, joven, aprovechando, ¿usted qué haría si tuviera 100 mil pesos? ¿Lo invertiría en la bolsa?”

Esta pregunta refleja una importante decisión a la que muchos de nosotros nos enfrentamos: ¿Qué hacer con nuestro patrimonio, o con algún excedente de efectivo? ¿En qué tipo de valores invertirlo? ¿Por cuánto tiempo? ¿en México o en alguna bolsa de valores extranjera?

Ya sea que tengamos planeado invertir por nuestra cuenta, o con la ayuda de algún experto, existen diversos factores a los que debemos prestar atención. Aunque algunos de ellos no son más que sentido común, en mi experiencia, me sorprende ver cómo es que algunos profesionales, expertos en estos temas, omiten dichos factores (¿de forma intencional o no?… esa, es otra historia).

Primero: La pregunta obligada

Así como la pregunta de “¿gusta una botellita de agua?” es obligada cuando utilizamos Uber, la pregunta obligada para nosotros como inversionistas es: ¿Por qué quiero invertir?

Segundo: Conócete a ti mismo (o conoce a tu cliente)

Podrá sonar filosófico, pero cada persona (cliente) es una historia única. Conocer las necesidades de cada quién es fundamental antes de invertir.

Ya sea porque queremos incrementar nuestro patrimonio, hacer frente a obligaciones futuras, o manejar excedentes de efectivo, invertir en la bolsa puede ser una alternativa para cumplir nuestros objetivos.

Tercero: Lo que define al inversionista

El siguiente paso es sumamente importante: identificar cuáles son los factores que nos definen como inversionistas; es decir, aquellas restricciones que afectarían a la que sea que haya sido nuestra respuesta a “por qué queremos invertir.”

Más que una lista exhaustiva, la siguiente es una guía, para ayudarnos a identificar dichas restricciones:

Mis flujos de efectivo

  • ¿De dónde provienen los fondos que serán invertidos? (sueldo, venta de activos, regalo o donaciones…).
  • ¿Qué gastos tengo que cubrir, antes de poder invertir? (gasto corriente, colegiaturas, préstamos, tarjeta de crédito…)
  • ¿Puedo invertir sin afectar mis obligaciones presentes?

Horizonte de tiempo

  • ¿Por cuánto tiempo estoy dispuesto a comprometer mis recursos (invertirlos), sin disponer de ellos?
  • ¿En qué tiempo necesitaré mi dinero de vuelta, para hacer frente a algún compromiso?

Cuestiones fiscales y/o regulatorias

  • ¿Conozco el tipo de impuestos aplicables a las inversiones?
  • ¿Cómo pago impuestos por mis inversiones?
  • ¿Qué estrategia fiscal me conviene, y cómo lograrla?
  • ¿Qué instrumentos están sujetos al pago de impuestos?
  • ¿Tengo obligaciones como inversionista?
  • ¿Qué pasa si invierto en valores extranjeros?

Situaciones especiales

  • ¿Existe alguna limitante adicional, o algún factor con el que el inversionista no esté de acuerdo? (tipo de productos/servicios prestados, estructura de la administración, algún ejecutivo dentro de la compañía,  gobierno corporativo…)

Consideraciones de riesgo y rendimiento

“A mayor riesgo, mayor rendimiento”. Probablemente este sea uno de los clichés financieros más adorados. Pese a lo superficial que podría sonar esta expresión, hay aspectos importantes que debemos considerar.

  • Rendimiento esperado. Es importante plantear qué es lo que queremos lograr con nuestras inversiones. Por ejemplo, si queremos invertir para hacer frente a una obligación futura, quizá un inversionista estará más enfocado en hacer crecer su capital, y no en recibir recursos durante la inversión, como dividendos.

Por el contrario, si nuestra preocupación está centrada en gastos recurrentes o cotidianos, podría interesarnos alguna inversión que constantemente provea flujos para el inversionista.

La razón por la que vamos a invertir, así como nuestras restricciones, nos ayudarán a definir la mezcla óptima de inversiones para lograr nuestros objetivos.

  • Objetivo. Al definir el objetivo de rendimiento, muchos pensaríamos que obtener el mayor retorno posible sería lo ideal. Sin embargo, nada es gratis en el mundo de las inversiones, y el deseo de mayor rendimiento siempre irá acompañado del riesgo de perder parcial o totalmente nuestra inversión.

En esta fase, nuestros objetivos de inversión y rendimiento, así como nuestras restricciones, nos ayudarán a delimitar el “tipo” o “cantidad” de riesgo ideal para nosotros. Debemos considerar 2 planos: nuestra habilidad para tomar riesgo, vs. Nuestro deseo/voluntad para hacerlo.

Muchas veces, una persona con los recursos y características necesarias para invertir en valores más riesgosos, podría no hacerlo debido a su aversión al riesgo. Por el contrario, una persona cuyo patrimonio o activos no le permiten comprometer recursos en valores de alto riesgo, podría tener el deseo por dichos valores.

Esta es una consideración crítica; como inversionistas, debemos “educarnos” y encontrar un balance: la mayor parte del tiempo nuestra capacidad para tomar riesgo (que depende de nuestra solvencia y necesidades de flujos de efectivo) tendrá mayor peso en la decisión de dónde invertir.

Y son justamente estos puntos (y otras cosas) lo que traté de transmitirle al conductor de Uber. A pesar de los métodos y técnicas que existen para anticipar los resultados futuros, el mundo bursátil es completamente impredecible.

Invertir es cosa seria, pero no tiene por qué ser complicada, o algo que dé miedo. Siempre que tengamos elementos para tomar decisiones de manera racional e informada, podemos estar seguros de haber invertido inteligentemente.

“Risk comes from not knowing what you’re doing.”  Warren Buffett.

José Luis es Licenciado en Contaduría Pública y Finanzas por el Tecnológico de Monterrey. Cuenta con 6 años de experiencia laboral; ha trabajado en diversas áreas como impuestos, auditoría, consultoría y
finanzas corporativas y, en los últimos años, ha trabajado como analista fundamental. Actualmente, José Luis es candidato al nivel III del Programa CFA.

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