¿Qué es el análisis técnico?

En el mundo de las finanzas existen 2 formas de hacer análisis, algo así como la eterna lucha entre los Jedis y el lado oscuro: el análisis fundamental y el técnico.

En esta ocasión hablaré del análisis técnico, utilizado ampliamente en la actualidad. El análisis técnico es el estudio del sentimiento colectivo del mercado, expresado en la compra-venta de activos.  Se basa en el supuesto de que los precios se rigen puramente por oferta y demanda. Como cada comprador y vendedor mueve influye en el precio, se dice que el precio y volumen del mercado reflejan el sentimiento colectivo de los que participan en el mercado.

Uno de los supuestos más importantes del análisis técnico es que los precios reflejan a los inversionistas racionales e irracionales. Los analistas técnicos creen que el comportamiento de los inversionistas se refleja en tendencias que se repiten y pueden utilizarse para proyectar precios futuros, a través del precio y volumen.

El trabajo de los técnicos es mucho más visual, aquí algunas de las herramientas que utilizan diariamente:

Gráfica de velas:

Como puedes darte cuenta, se le llaman velas por la figura con la que se representan los rangos de precios diarios de un activo. Cuando la vela es roja significa que el precio de cierre fue inferior al de apertura (día negativo) y cuando la vela es blanca significa que el precio de cierre fue superior al de apertura (día positivo).

Promedio móvil:

Se usan para suavizar las fluctuaciones que existen. Un promedio móvil es simplemente el promedio de los últimos X días. Mientras más días se escojan, más suave será la línea. En el ejemplo la línea azul marca el promedio de los últimos 50 días y el rojo de 200 días.

Bandas de Bollinger:

Se construyen basadas en la desviación estándar de los precios de cierre de los últimos X días. Son buenas para indicar cuando la volatilidad de precios se incrementa, y nos pueden decir, por ejemplo, si estando arriba de las bandas estamos en un mercado sobrecomprado y por debajo, en un mercado sobrevendido.

 

Indice de fuerza relativa

Se basa en la razón de incrementos en precio / bajas en precio durante un periodo determinado de días. La razón utiliza la escala para que oscile entre 0 y 100. Arriba de 70, nos habla de un mercado sobrecomprado y debajo de 30, de un mercado sobrevendido.

Soporte y resistencia

Se forma un soporte cuando se llega a un nivel de precios que no “permite” que el precio baje de ese nivel. Del mismo modo una resistencia es un “techo” del cual el precio no suele subir. Esto nos lleva al famoso principio de “cambio de polaridad”. Usualmente cuando se supera una resistencia, se convierte en un nuevo soporte y viceversa.

Existen muchos otros instrumentos para hacer del análisis técnico toda una ciencia, como decía un trader que conozco. En realidad, tiene algo de seductor ver gráficas, tendencias y proyecciones de precios para tratar de ganarle al mercado. ¿Qué opinan los fundamentales? Que esto es una pérdida de tiempo, porque no son capaces de determinar el valor intrínseco de las acciones, como lo hacen ellos a través del análisis de los estados financieros. (Si el análisis técnico es el Dark Side, Warren Buffet es Yoda)

¿Quién tiene la razón? En las finanzas aún se debate constantemente la efectividad de ambos. Al final, cada quien diseña su estrategia y sabe lo que le funciona. Ya sea técnico o fundamental, el análisis se tiene que hacer siempre.

La verdad sobre las tandas

Seguramente has escuchado (o participado alguna vez) en la famosa “tanda”. Para aquellos que desconozcan el término, una tanda es un método en el cual varias personas depositan dinero periódicamente para juntar la cantidad y asignársela por turnos. Es un método muy frecuente pero, ¿realmente funciona?

 Motivación para entrar

Para entrar en una tanda la motivación más frecuente es la recepción del dinero que se junta de todos los que participan. Digamos que entran 3 personas con $1,000 cad uno. En cualquier orden que me asignen, en alguna ocasión yo recibiré 3,000 pesos. Suena bien ¿no? Pero analizando las cosas, quizá no sea tan conveniente.

 

Los números

Una tanda es la prueba fehaciente de que nos hace falta disciplina. Supongamos que en lugar de repartir esos $1000 pesos cada periodo que te toca, decides hacer lo mismo pero para tu cuenta. Si no tocas ese dinero, en la misma cantidad de periodos podrás tener el total: $3,000 sin necesidad de nadie más.

Ahora utilizando el valor del dinero en el tiempo: Piensa en la pérdida de valor del dinero. Los precios en el supermercado (por ejemplo) varían mes con mes. Es casi seguro que lo que compras en enero con $3,000 pesos no te alcanzará para comprar exactamente lo mismo con esa cantidad en junio o diciembre. Suponiendo una tasa de inflación de 4% anual, esto es lo que sucede cuando recibes tu dinero. En el ejemplo, los $3,000.

 

Ahora también supongamos que inviertes tus pagos (que destinarías a la tanda) de forma periódica en cualquier instrumento. Ya sean Cetes, bonos, o fondos, ganarás algo, que NO ganarías destinando tu pago para que lo usen otras personas. Aquí el ejemplo ilustrado imaginando Cetes 4%. (Recuerda que es un ejemplo ilustrativo, suponiendo que el 4% es tasa real: encima de la inflación)

 

Sin duda la carta fuerte de las tandas es que si te tocan los primeros números puedes financiarte rápido y sin intereses. Esto es parcialmente correcto, pero recuerda que el dinero tiene que devolverse, con o sin intereses. Por esto a pesar de que te toquen los primeros número y lo disfrutes primero, tienes que volver a pagar lo que ya utilizaste.  Recuerda que el dinero pierde valor con el tiempo por lo que reponer 1,000 es más caro con el tiempo.

Por último, dejando a un lado los números, hablemos de 2 factores en las tandas: tu disciplina y la relación con las demás personas que entran en la tanda. ¿Realmente necesitas que alguien lleve las cuentas y tu ahorro por ti? Segundo, si fallas en alguno de tus pagos ¿valdrá la pena arriesgar tu reputación con esas personas? La respuesta la tienes tú.

 

 

Reconocer el éxito de los demás

Imaginemos la siguiente conversación:

Qué buen trabajo hizo Ramírez ¿no?-

 

-Claro, se aprovecha de los demás y se lleva todo el éxito él sólo.-

-N’ombre a él ni trabajo le ha costado, sólo porque se lleva bien con el jefe

-Para mí que no tarda en caer de su pedestal.

¿Por qué será que nos cuesta tanto reconocer el trabajo de los demás? Llamémosle envidia (no hay buena ni mala, la envidia es envidia), coraje, o impotencia, el chiste es que nos cuesta mucho reconocer cuando alguien hace bien las cosas. Eso sí, que no se nos cuestione porque nosotros siempre las hacemos con diligencia, responsabilidad y mucho mejor que “aquellos presumidos”.

La raíz de todo proviene de ver más allá de nuestro campo de acción: dejamos de preocuparnos y ocuparnos de lo que nos compete, para involucrarnos en lo que hacen los demás. Este primer paso fomenta la desconcentración, la preocupación y todo menos la productividad y efectividad en NUESTRO trabajo.

Este paso lleva a desear lo que tienen o logran los demás, sin pensar en el trabajo y esfuerzo que conllevan. Así como los niños quieren algo cuando los demás lo obtienen, en el mundo de los “adultos” la gente quiere reconocimiento. Deseamos sentirnos importantes.

De modo que mientras más nos digan “Qué bien lo hiciste” mejor nos sentimos. Tomemos por ejemplo la frustración laboral: ¿Qué te hace sentirte mal y con poco crecimiento? ¿Un sueldo bajo? Claro que influye, pero si tienes un gran sueldo, con poco reconocimiento o influencia terminarás odiándolo.

Lo que buscamos y perseguimos es ese reconocimiento. Y cuando observamos que alguien más lo obtiene, de la manera que sea, sentimos envidia y coraje, porque creemos merecer lo mismo. No importa lo que le haya costado a esa persona, tratamos de bajarla a nuestro nivel. “Lo que Fulanito hizo no es tan complicado” o “Cualquiera podría hacerlo” son frases comunes. Hay que ir un poco más allá como individuos: ver un poco más allá de nosotros mismos. No lo sabemos todo, tenemos que aprender de los demás, así como enseñar lo que sabemos. Conocer sin compartir es una forma egoísta de desperdiciar tu talento.

Reconocer el valor que aportan los demás habla bien de ti. Significa que tienes tanta confianza en ti que el que alguien más obtenga reconocimiento NO te hace menos. Significa que has aprendido a hacer tu trabajo sin voltear a ver a los demás y si lo haces, solo es para motivarse en conjunto, no de manera egoísta. Las metas obtenidas son más valiosas antes, durante y después cuando se logran en equipo.

Recordemos que el que alguien más tenga éxito no significa que nosotros no lo tendremos, sino que puede ser el comienzo de un círculo virtuoso en donde tu aprendes, tienes éxito y después enseñas, reproduciendo el efecto con más personas. El conocimiento y el éxito están para compartirse, ya que así se genera más.

¿O tú que opinas?

“La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.”

-Arthur Schopenhauer

Aunque duela… Verdades financieras

Uno de los principales problemas en las finanzas personales es seguir en la zona de confort. Pensar que “no estamos tan mal” minimiza el potencial de desarrollo que existe en nuestras finanzas. Por eso, aunque duela, aquí van algunas verdades financieras que sirven como una gran motivación.

  • Mientras menos te preocupes por arreglar tu situación financiera, más felices son tus acreedores: Bastante sencillo, mientras menos sepas cuánto debes, cuándo y cómo pagar, las personas más contentas (cobrándote intereses) son las personas a las que les debes. Esto nos remite al siguiente punto.
  •  El único responsable de tu situación financiera eres tu: Recuerda que la disciplina y el ahorro no tienen nada que ver con el ingreso. Famosos han quedado en bancarrota por no saber administrar su milloniza. Personas que empezaron con un pequeño ingreso fueron creando una fortuna. ¿El ingreso es lo más importante? No, lo importante es cómo lo administras.
  •  El tiempo se hace: Decir que no hay tiempo para planear, presupuestar o tan siquiera sentarte a ver cómo repartes tu dinero es una gran mentira. ¿Eres alguien sumamente ocupado? Eso significa que te hace falta incluir a la persona más importante en tu agenda: tú.
  •  “El gobierno me va a cuidar”. El sistema de pensiones de nuestro, y de otros países está destinado a la quiebra. Es insostenible. No esperes que el gobierno te pague en el retiro porque no lo hará, mejor ahorra. Si puedes desde hoy, mejor.
  •  “Yo de números no sé”: ¿Y entonces cómo pasaste secundaria? Porque eso significa que conoces lo que más se utiliza en las finanzas: suma, resta, multiplicación y división. Lo que tienes se le conoce de diferente forma, pero no te preocupes, tu banquero y tu contador están dispuestos a hacerlo por ti por un módico costo. (¿Y cómo les vas a pedir cuentas si la verdad a ti “eso no se te da”?)
  •  Date el tiempo de conocerte: ¿Cómo piensas del dinero? ¿Qué te enseñaron cuando eras pequeño? ¿Vives más allá de tus posibilidades? Todo esto tiene una razón, recuerda que el humano no es completamente racional, y por ende, nuestras acciones también dependen de emociones. ¿Qué emociones te guían al gastar tu dinero?
  •  “Ya me cobraron, ya qué le hago”: a veces por desconocimiento, pasamos por alto muchas cosas. Tasas de interés altas, métodos de cobranza de miedo, malos tratos, pésimo servicio. ¿Y luego? ¿No estás pagando? No te quedes callado cuando algo no cuadre, te disguste o te moleste. Recuerda que eres el Rey, tienes el dinero y por algo le llaman “Servicios financieros”. El que paga manda.
  •  Nadie me asesora: Todos tenemos puntos de vista válidos, y todos conocemos a alguien a quien la relación con el dinero parece dársele de forma natural. Pregunta, infórmate, busca en internet. Estamos en la era de la información que inunda, en audio, video y posts. El internet es una herramienta poderosa, utilízala a tu favor.
  •  “Yo nunca seré rico”: La única limitante la pones tu mismo. La riqueza no debe ser comparable, la riqueza es personal, es aquella que te permite ser y hacer lo que más quieres. No te midas con la vara de los demás, mídete con la tuya, pero sé honesto y busca siempre mejorar. Al final, vivir aparentando solo compra tiempo y desgasta. Busca ser una mejor versión de ti mismo, y serás feliz. Recuerda que el plan más efectivo es el que a ti te funciona, no sigas a la manada.

 Image